Krisis viene etimológicamente del griego y su significado es muerte y transformación como del día se pasa al ocaso de la noche y se renace con un nuevo día. Al extrapolarlo a las vivencias de los traumas en los abusos, la emoción se mueve más lentamente sin el sustento afectivo aunque se puede renacer y convertirse en activista.

Es la esencia de cualquier trauma que nos lleva a una katarsis interna de aprendizaje de una misma para renacer de las cenizas y construir una base más auténtica con conocimiento de causa para cambiar el mundo, en mi caso, centrado en los DDHH de l@s niñ@s y los adultos que sufrieron abusos para reducirlo al mínimo.

¡¡Ya estamos en movimiento!!

«No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.  La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.  Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.  Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.  Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.  Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.  Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro.  Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla

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